Después de un largo verano han llegado las esperadas lluvias, aquí en Torremolinos, el campillo estaba más seco que un desierto y aunque disponemos de agua para el riego no se podían arreglar los saltos en condiciones. Gracias a la tierra húmeda se pueden reparar los picos hasta con las manos a base de pegotes de barro. Un punto...
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